Departamento de Artes Visuales y Estética

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Procesos de investigación y creación en el Trabajo de Grado 

Pensar en realizar el trabajo de grado era sin duda una tarea de una envergadura amenazante; la cúspide del proceso de conocimiento académico, la meta del tránsito universitario. Al menos esa solía ser la impresión inicial que tenía sobre éste, pero el proceso real fue bastante diferente. No tenía pensado cuál iba a ser mi tema de trabajo de grado en un principio, pero fue un tejido de acontecimientos que me ayudaron a encaminarlo. En quinto semestre vi la electiva complementaria de ‘Literatura Indígena’ con la Licenciada Elicenia Ramírez Vásquez (Q.E.P.D) donde conocí la obra literaria Abril Rojo, que posteriormente se convertiría en el tema de mi trabajo de grado. En sexto semestre vi la electiva profesional dictada por el Ph.D Rodolfo López García ‘Investigación y Escritura en las Artes’ donde hice un primer esbozo de lo que sería más adelante mi trabajo de grado. En noveno semestre finalmente escogí al Pd.D Edgar Vite Tiscareño como tutor, quien aceptó gratamente.

La idea que tenía inicialmente sobre mi trabajo de grado era el simple hecho de que iba a realizar una obra visual que representara el aspecto mitológico de la novela Abril Rojo, de lo demás no tenía idea. Fue vital el acompañamiento del tutor en este momento del proceso (como en los demás), leyendo los referentes puntuales que me facilitó el tutor poco a poco se fue dibujando una idea cada vez más interconectada. Lo cierto es que el proceso de lectura fue largo y difuso en un inicio, pues no lograba conectar las ideas, pero esto se superó en la medida en que seguía leyendo y leyendo a los referentes. Diferentes referentes trataban mismos temas y lograban vincularse de una u otra manera al mito y al lenguaje, lo que forjó este gran entramado de conocimientos en mi cabeza.

Mi trabajo de grado tenía un grado de dificultad diferente al de otros trabajos de grado. Desde un principio sabía que estaba explorando un terreno con significativas lagunas de conocimiento en el área de las artes, no era un tema que se hubiese abarcado con la misma rigurosidad que otros. Sabía también que no había alguien que hubiese hecho específicamente la representación que yo buscaba hacer, por lo que las pistas de investigación no eran claras en un inicio. Esto tenía pros y contras; por un lado, sabía que tenía cierta libertad a la hora de encaminar y desarrollar mi trabajo, pero esto también implicaba que el soporte teórico por sí sólo no fuese suficiente para sostener mi propuesta, tenía que aportar un fragmento de investigación, o bien, forjar una conexión teórica que no estaba completamente masticada.

Forjado todo un entramado en mi cabeza, era necesario hacer un proceso de síntesis y llevar al escrito lo que parecía una masa abstracta voluminosa que ocupaba mi cabeza. Había una claridad indescifrable que fue tomando cuerpo finalmente al enfrentarse el lápiz con el papel y las yemas con las teclas. En este punto escribí todas las conexiones de ideas que forjé a partir de los textos leídos y los vinculé a mi propuesta de trabajo de grado. Estas conexiones eran muchas y donde viera había más y más, sabía que no podía escribirlas todas. La intervención del tutor fue necesaria para establecer estos límites claros entre mi campo de investigación de los que no me concernían en este caso.

La estructuración del trabajo propuesta desde un inicio por el tutor facilitó la acomodación de la tesis, fragmentándola en tres grandes partes: mito, conexión Arte y Literatura, y desarrollo de la propuesta visual. Y estos a su vez fragmentándose en tres partes cada una. De esta manera se establecieron fechas para la realización y la revisión de cada fragmento; forjando así el texto a través de la articulación de sus partes, como reconstruyendo a Inkarrí de las suyas.

Una de las partes más importante a la hora de redactar un texto académico riguroso es, sin duda, las fuentes. En mi caso hice un ejercicio de rescate de citas mientras realizaba cada lectura. Tomaba nota de cada referente textual posible. En los textos electrónicos hacia uso de la captura de pantalla. Luego, en un cuaderno aparte escribía brevemente de que trataba aquel referente textual. A la hora de estructurar el texto anotaba los temas a tratar con posibles citas de los cuales servirme. Dado todo este proceso de preparación comenzaba el proceso de escritura.

Fundadas las bases en las que se erguiría mi texto, escribir fue más bien sencillo, sólo dejaba fluir los conocimientos que había adquirido en mi proceso de investigación. El resultado fue una extensa obra escrita de gran satisfacción para mí.

El proceso de realización de la obra visual fue mucho más libre. Pensar las maneras en que lograría la representación fue la apuesta más difícil de esta parte del trabajo. Lo cierto es que el producto final del trabajo de grado sufrió varios cambios debido a los acontecimientos que se llevaron a cabo durante su realización. El estado de pandemia anunció la virtualidad de las clases y, por lo tanto, también de mi presentación del trabajo. Por lo que fue necesario adaptarlo a este medio. La resolución consistió en una página de web, la cual funcionaría como sala de exposición, donde se presentarían a simultaneidad los videos que conformarían mi obra.

La exploración de técnicas y medios devino en la selección del maquillaje y el video como formas de expresión de una narrativa mitológica, que corresponde a mi propia representación del mito de Inkarrí presente en la novela Abril Rojo. Es mi aporte estético y artístico a las posibilidades representaciones y a las ideas reflexivas que pretenden exponerse a través de ésta; hablando del mito indígena, de nuestras raíces y la capacidad de emularse en el escenario expresado.

Sintetizando, el resultado de todo este proceso me ha complacido enteramente. No ha sido fácil, pero tampoco extremadamente difícil, más bien ha sido un continuo estado del hacer, con un resultado claramente observable. Todo esto no hubiera sido posible sin ayuda de todos los implicados anteriormente mencionados. También quiero resaltar que esto me ha dejado un interés genuino por investigar más allá y realizar mis actividades (personales o no) con más esmero. Este ha sido un proceso muy importante para mi realización personal y lo agradezco sinceramente a quienes me han apoyado.

 

 Foto 1 tomada del proceso artístico

 

 

  Foto 2 tomada del proceso artístico

 

 

   Foto 3 tomada del proceso artístico

 

 

  Foto 4 tomada del proceso artístico